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No hace falta defender tu corazón, sé que el juego terminó, llegó “el adiós”. Vete, yo te esperaré aquí siempre. Que la suerte brille en ti. Nunca sentirás rencor en mi voz, pues me guardo solo lo mejor de lo dos. Vete, yo te esperaré aquí siempre. Que la suerte brille en ti. Y que brillen en tu interior…las ganas de vivir, las ganas de encontrar lo que en tu vida falta. No mires nunca atrás, no hay nada que perder, pues yo te esperaré… siempre…siempre…siempre… aquí.

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